Claudio Corbillón, entrenador del Betanzos CF: «El ascenso es un objetivo del club, de la plantilla y también mío»
Nació en Vigo, se retiró como jugador a los 25 años y lleva desde entonces en los banquillos del fútbol coruñés. Llegó al Betanzos en octubre de 2024, con el equipo colista en Tercera Federación, y la temporada pasada quedó segundo en Preferente. En esta entrevista para BetanzosHoxe habla del playoff perdido, de la plantilla que él mismo armó y de lo que le pide a la afición.
Claudio Corbillón Sánchez nació en Vigo y empezó a entrenar con 20 años, cuando todavía era jugador. Se retiró a los 25, después de pasar por el Rápido de Bouzas y el Gran Peña, y desde entonces ha hecho todo el camino en el fútbol coruñés: las categorías de formación y el sénior del Calasanz, el Boimorto —con el que ascendió a Preferente como campeón—, tres temporadas en el San Tirso y una en el Victoria.
Llegó al Betanzos CF en octubre de 2024, con el equipo colista en Tercera Federación y con un descenso que ya casi no tenía vuelta. Se quedó. La temporada pasada el equipo terminó segundo del grupo Norte de Preferente, con 68 puntos, 22 goles encajados y diez victorias seguidas en el tramo final, y cayó en el playoff contra el Antela. El club lo renovó y le dejó confeccionar la plantilla.
Estas son sus respuestas.
Empezó muy joven en los banquillos. ¿Cómo ha sido ese recorrido desde Vigo hasta aquí?
Empecé a entrenar con 20 años, cuando todavía era jugador en Vigo. Arrastraba problemas físicos y ya intuía que mi etapa como futbolista no sería muy larga, mientras que el interés por entrenar lo tenía desde pequeño. Acabé retirándome a los 25 años, después de jugar en el Rápido de Bouzas y el Gran Peña, tanto en Preferente como en Tercera.
Comencé con equipos de base en el Rápido de Bouzas y, al trasladarme a A Coruña, Manolo Losada me dio la oportunidad de entrenar en el Calasanz. Allí pasé por todas las categorías de formación hasta hacerme cargo del equipo sénior, con el que estuve cuatro temporadas, peleamos por el ascenso y alcanzamos dos finales de la Copa Coruña.
Después llegó el Boimorto. En mi segundo año ascendimos a Preferente como campeones, ganando todos los partidos en casa, y en el tercero logramos la permanencia. Más tarde pasé tres temporadas en el San Tirso, donde estabilizamos al equipo en Preferente y ganamos la Copa Coruña. Es un club que considero un ejemplo de proyecto a largo plazo. Finalmente entrené una temporada al Victoria, con el que conseguimos la permanencia y también ganamos la Copa Coruña.
Llegó al Betanzos con el equipo colista y aquel curso terminó en descenso. ¿Qué aprendió de esa etapa y qué le hizo seguir?
Llegué con mucha ilusión y con la intención de revertir la situación, pero enseguida vimos que la plantilla necesitaba refuerzos y un mayor equilibrio entre líneas. No conseguimos incorporar jugadores en invierno y la permanencia se volvió prácticamente imposible.
Aun así, el equipo compitió, dio la cara y logró puntuar en campos complicados. Cuando el descenso ya estaba decidido, nuestro objetivo fue mantener la seriedad y competir hasta el final, y los jugadores lo hicieron.
Aquella etapa me reafirmó en que, en una categoría tan exigente, tanto el entrenador como el club deben tener las ideas muy claras y acertar en las decisiones. Decidí continuar porque buscaba la posibilidad de construir un proyecto a largo plazo. La temporada siguiente pudimos empezar desde cero y tuve capacidad de decisión en la confección de la plantilla.
La temporada pasada fueron de menos a más, con diez victorias seguidas en el tramo final. ¿Cuál fue la clave de esa segunda vuelta?
Partíamos con un equipo prácticamente nuevo, aunque conseguimos ensamblar las piezas con bastante rapidez. Durante la primera vuelta jugábamos mejor de lo que reflejaban los resultados: nos penalizaban mucho las pocas ocasiones que concedíamos y también la falta de gol.
En la segunda vuelta dimos continuidad al trabajo, pero reforzamos especialmente el aspecto defensivo. Conseguimos que esas pocas ocasiones del rival dejaran de convertirse en goles y nos volvimos mucho más sólidos. Aunque no éramos un equipo especialmente goleador, empezamos a sacar los partidos adelante, remontamos posiciones y llegamos al playoff en un gran momento.
La eliminatoria contra el Antela les dejó sin ascenso. Con unos meses de distancia, ¿qué lectura hace de aquel playoff?
Creo que nos perjudicó la semana de parón después de terminar la liga. Veníamos en una dinámica muy buena y, quizá porque sentíamos que el trabajo ya estaba hecho, nos desconectamos un poco.
Nos encontramos con un rival de mucho nivel, que nos había estudiado muy bien y supo neutralizarnos. Sufrimos en la primera parte y no logramos imponer nuestro juego. En la segunda fuimos superiores y tuvimos ocasiones para marcar con el 2-0, pero en una contra llegó el tercero y la eliminatoria quedó prácticamente sentenciada.
Fue una lección importante: en este nivel, si bajas la intensidad o te desconectas, aunque sea durante poco tiempo, competir se vuelve muy difícil.
El club le renovó y anunció que podría confeccionar la plantilla a su gusto. ¿Cómo ha quedado el equipo?
La idea principal era mantener buena parte del bloque, porque estábamos satisfechos con la temporada anterior y considerábamos que la plantilla era equilibrada. A partir de ahí incorporamos perfiles concretos en las posiciones que necesitábamos reforzar.
Álex Montero, procedente del Silva, puede jugar como seis o como ocho y nos aporta buen trato de balón y llegada. Iker Castro, del Arteixo, ofrece desequilibrio por fuera, pero también puede jugar por dentro y asociarse entre líneas. Juan de Dora, que llega del Atlético Coruña Montañeros y ya conoce el club, debe ayudarnos a mejorar nuestra capacidad goleadora.
También promocionaron jugadores de la base como Vicente, Marcos López, Rilo y Pablo Gilsanz. Raúl ya había formado parte del primer equipo la temporada pasada.
Tenemos una plantilla corta, pero muy versátil y con prácticamente todas las posiciones dobladas. Creo que es un equipo más competitivo y con más variantes ofensivas, preparado para pelear en la parte alta.

¿Cómo valora la pretemporada y el arranque de liga?
Durante la pretemporada incidimos especialmente en el aspecto físico, porque nuestra manera de jugar exige un equipo intenso y agresivo. El trabajo fue satisfactorio, apenas tuvimos lesiones y fuimos evolucionando semana a semana, pese a las ausencias habituales de estas fechas.
En el debut contra el Puebla nos enfrentamos a un rival muy organizado y fuerte en los duelos. Nos faltó algo de precisión y frescura, aunque tuvimos ocasiones para ganar. Contra el Sigüeiro cometimos un error defensivo que nos costó el gol, pero después jugamos durante muchos minutos en campo contrario, generamos ocasiones y acabamos empatando pasado el minuto 90.
Los dos puntos en dos jornadas saben a poco, pero el equipo está ofreciendo una buena imagen y todavía tiene margen de mejora.
¿Cuál es el objetivo este año? ¿El ascenso es una obligación?
No lo escondemos: el ascenso es un objetivo del club, de la plantilla y también mío. No lo definiría como una obligación, porque ascender es muy difícil y deben darse muchas circunstancias, pero sí es nuestra pretensión.
El Betanzos es históricamente un club de Tercera División y creemos que esa es la categoría que le corresponde. Trabajaremos semana a semana para llegar al final de temporada en condiciones de conseguirlo.
Para el vecino que no va habitualmente al campo: ¿a qué juega su Betanzos?
Queremos ser un equipo intenso, agresivo, ordenado y solidario en el esfuerzo, con las ideas claras tanto para defender como para atacar. La organización defensiva es una prioridad, pero también trabajamos para saber atacar de distintas maneras.
No se puede jugar igual contra un rival que presiona que contra otro que te permite tener el balón. La capacidad para adaptarnos al oponente y a cada momento del partido es fundamental. El objetivo de cada semana es llegar al domingo siendo un equipo competitivo, difícil de superar y con claridad en ataque.
¿Qué rivales ve más fuertes en el grupo?
El Negreira y el San Tirso son dos de los rivales más claros. El Negreira es otro club histórico de Tercera, viene de hacer una gran temporada y cuenta con estructura y plantilla para regresar a esa categoría. El San Tirso mantiene la columna vertebral de los últimos años, lleva dos fases de ascenso consecutivas y será un rival muy duro.
También hay equipos bien reforzados, como el Puebla, el Pol o el Sigüeiro. La categoría está muy igualada y seguramente aparecerá alguna sorpresa. Las rachas y los pequeños detalles, muchos de ellos difíciles de controlar, acabarán marcando las diferencias.
¿Qué papel tiene la cantera en su proyecto?
Una parte muy importante del proyecto se apoya en jugadores de Betanzos. Además de los capitanes —Carneiro, Ángel, Martín da Lama, Martín Lago y Manu Barbeito—, contamos con futbolistas de la zona y con varios juveniles que han promocionado.
Raúl Pita ya formó parte del primer equipo siendo juvenil, y ahora se suman Vicente, Pablo Gilsanz, Rilo y Marcos López. Tener jugadores jóvenes, de casa, comprometidos y con nivel aporta estabilidad al proyecto y evita tener que reconstruir la plantilla cada temporada. Es un logro importante del club y una base sobre la que seguir creciendo.

En Preferente casi nadie vive del fútbol. ¿Cómo se gestiona un vestuario así?
Aunque no vivamos del fútbol, debemos afrontarlo de la manera más profesional posible. Para que un proyecto funcione necesitas personas comprometidas, disciplinadas, trabajadoras y capaces de anteponer el colectivo.
También es importante contar con unas normas internas que ayuden a mantener ese compromiso diario. El fútbol modesto exige mucho: entrenamientos tarde, desplazamientos muchos de ellos largos, inviernos duros, tiempo invertido, etc. Esto solo compensa si hay pasión en lo que haces. Sin disciplina ni capacidad para trabajar en equipo sería imposible mantener ese esfuerzo y compromiso durante toda la temporada.
¿Qué necesita el club para dar el salto y consolidarse en una categoría superior?
En cuanto a lo que a mí respecta, considero que como cuerpo técnico disponemos de las condiciones óptimas en cuanto a instalaciones y medios de entrenamiento para competir incluso en una categoría superior. En lo que respecta al club y al resto de situaciones del ámbito social, son otras personas las que deben valorarlo.

¿Cómo siente el respaldo de la afición? ¿Qué le pediría a la gente de Betanzos?
Cuando era niño iba a ver partidos de Tercera División con los campos llenos y aquello me impresionaba. Hoy existe mucha más competencia y ese seguimiento se ha perdido en parte, aunque algunos clubes siguen conservando una afición muy fiel.
A la gente de Betanzos le pediría que acudiera al campo y animara al equipo. Nosotros debemos conseguir que se sientan orgullosos y que, cuando vengan, tengan ganas de volver. Una afición identificada con su equipo y presente en el campo puede aportar muchos puntos a lo largo de una temporada.
Y en lo personal, ¿dónde le gustaría verse dentro de unos años?
Prefiero ir día a día. Las temporadas son largas y desgastan mucho, así que intento vivir y disfrutar el proceso.
Siempre he considerado la Tercera División como la categoría en la que empieza realmente el fútbol. La seguía desde pequeño, jugué en ella y también tuve la oportunidad de entrenar al Betanzos allí. Mi objetivo a corto plazo es regresar a Tercera con este club. A partir de ahí, ya veremos.
Un mensaje para los lectores y para la afición brigantina.
Sería una ilusión ver el García Hermanos lleno, con todo el mundo remando en la misma dirección para devolver al Betanzos a Tercera División. Le pediría a la afición que esté con nosotros tanto en los buenos como en los malos momentos, porque será muy difícil y necesitaremos el apoyo de todos.
También agradezco que existan plataformas que den visibilidad al fútbol modesto y permitan conocer a las personas que formamos parte de él. Ojalá hubiera más iniciativas como BetanzosHoxe. Muchas gracias por contar conmigo para esta entrevista.

Entrevista a Claudio Corbillón Sánchez, entrenador del Betanzos CF, para BetanzosHoxe.
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